Invito a celebrar con intensidad este domingo 8 de noviembre el Día de la Iglesia Diocesana. El mundo tiene necesidad de cristianos que se dejen conmover, que nunca se cansen de caminar por las calles de la vida, para llevar a todos la palabra consoladora de Jesús (cf. Papa Francisco). En nuestra diócesis, a través de los distintos centros de asistencia y de actividad caritativa, se atendieron a más de 37.000 personas. La Iglesia es así portadora de esperanza para el mundo.

En ella vivimos nuestra fe en relación fraterna, nos alimentamos de los sacramentos, nos encontramos con el Señor. También en ella acogemos a los necesitados y compartimos nuestros bienes. La Iglesia es el espacio social de la fe, un espacio sagrado que nos permite encontrarnos los hombres con Dios y los hombres entre sí, un “lugar de encuentro” y concordia porque la encarnación del Verbo ha supuesto la entrada de Dios de manera definitiva y absoluta en el espacio humano.

Sacerdotes, consagrados y laicos somos corresponsables, y el Día de la Iglesia Diocesana es un momento propicio para impulsar la corresponsabilidad en los diversos niveles de nuestra Iglesia de Cádiz y Ceuta. Nuestra diócesis tiene afortunadamente mucha vitalidad, hay abundante participación en la vida de las parroquias, muchos fieles laicos activos, asociaciones, cofradías, Seminarios donde se forma un buen grupo de aspirantes al sacerdocio; se acoge a los pobres, a los emigrantes, a los sin techo, se atiende a los reclusos, a las mujeres en exclusión…. Nos encontramos, por tanto, en una diócesis misionera

Sabemos por experiencia que colaboramos con ella con nuestra oración, tan importante —que nos integra de corazón en la comunión, y donde siempre somos útiles intercediendo por los demás—; pero también con nuestro tiempo, el que sea, cada uno según sus posibilidades, aportando lo que sepamos o podamos hacer en algún servicio, como catequesis o caritas, por ejemplo. Así mismo podemos aportar nuestras cualidades, talentos o habilidades. Cada parroquia es una gran familia de familias que siempre necesita ayuda. En la práctica, “el que da, recibe” y todos somos voluntarios. También se nos pide colaborar económicamente para trabajar con instalaciones imprescindibles, con algunos recursos, y promover el apostolado. Con estos recursos se planifica la formación de niños y adultos en la fe, se atiende a los necesitados, se realizan actividades con grupos y movimientos.

Vivir la misión pastoral en estos tiempos complejos y difíciles nos exige mayor unión y colaboración entre nosotros, en espíritu de caridad fraterna y solidaridad apostólica. Seamos corresponsables de la labor de la Iglesia y de su sostenimiento. Que no falte tu ayuda para cultivar la caridad con los demás, viviendo con coherencia evangélica, en un ambiente de amor, de amistad, de confraternidad, de comunicación.  Juntos hacemos la Iglesia diocesana, comunidad, parroquias vivas, comprometidas, apasionadas por Jesucristo y entregadas a los demás.

TE INTERESA:

 Mi Mensaje Semanal de Cope. Día de la Iglesia Diocesana.

Tú nos has ayudado a atender a más de 37.000 personas en la diócesis

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