“Quien se casa con la moda enseguida se queda viudo”

Subcampeones1Seamos muy libres. ¡Disfrutemos de todo! Sólo desde Cristo podemos disfrutar, realmente, de todo. Solo desde Cristo somos señores de la creación y no esclavos: todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios. (1 Corintios 3, 21-23). Cuando ponemos el corazón en las cosas que pasan nos llevamos grandes desilusiones. Dice un refrán popular que quien se casa con la moda enseguida se queda viudo. Sigue leyendo

“Que en nuestra debilidad florezca y se haga presente la gracia y el poder de Jesucristo”

Van terminando los campamentos y salidas de verano con los jóvenes de nuestra diócesis: campamentos para niños jóvenes, nuestra salida a Covadonga y Liébana. Una oportunidad para palpar el amor de Dios, la comunión, la valentía de estos apóstoles de hoy. No tengáis miedo a las dificultades, a las barreras que día a día nos encontramos en nuestra vida para cumplir el misión de nuestra existencia: vivir desde el amor de Dios, y trasmitir el amor de Dios. Cuántas veces simplemente nos desanima la frialdad del mundo o de nuestras situaciones vitales. En este sentido es una joya escuchar a San Pablo, el Apóstol incansable, el apasionado amante de Jesucristo que le predica sin cesar, que se gasta y se consume y entrega su vida por llevar a Cristo a todas partes, que hace todos los kilómetros del mundo que se puedan hacer solo por prender con el fuego de la fe distintas comunidades, llegando así al mundo entero el Evangelio, de modo que probablemente por ello nosotros ahora somos cristianos. Pero él también encuentra resistencia. Son unas palabras son ciertamente enigmáticas para nosotros. Experimenta como “un aguijón” en el transcurso de su misión (2 Cor 12, 7b-10) . Pero da gracias a Dios por su debilidad: “presumo de mis debilidades.” Sigue leyendo

Fiesta de la Transfiguración: “para ganar, tenemos que perder (…) “aprender a resucitar cada día.”

Di9yiByW0AElQQDHoy celebramos la Fiesta de la Transfiguración. Como veis, nosotros, a pesar tener la cruz como signo que llevamos incluso encima, en nuestro cuello, nuestro Rosario, en el bolsillo, teniendo las claves de la vida cristiana y conociendo al Señor, nos sigue costando aceptar la cruz, nos rebelamos, no sabemos ser dóciles, hay algo dentro de nosotros que se resiste. La Cruz es la piedra de tropiezo donde se estrellan los hombres: ¿Cómo creer en este Dios que permite el sufrimiento? Jesús no ha querido dar respuestas filosóficas sobre el valor del sacrificio. Sencillamente siendo Dios, porque siendo Dios se puede entender el valor de nuestro sacrificio unido al suyo, Jesús acepta la Cruz para llegar a la Resurrección. Sigue leyendo

La exigencia de la vocación cristiana: “pastores según el corazón de Dios.” y llevar este mundo al “descanso” del Señor

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Postración y oración a los santos en Ordenaciones Sacerdotales y Diaconales

Vivir nuestra vocación cristiana tiene que llevarnos a ser consientes a todos nosotros de nuestra misión. Y el mundo no se puede decir que esté muy orientado, sino que más bien se trata de lo contrario, de un mundo desorientado en la ideas, en la vida, con tantas propuestas, a veces antagónicas, que llevan a destrozar la vida de las personas y de las familias. El mundo necesita pastores según el corazón de Dios. Y no pienso solo en los sacerdotes, por los que hay que pedir siempre, porque los necesitamos en la Iglesia y hacen las veces de Cristo en su ministerio. El Señor comparte su pastoreo con todos: padres y madres de familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, jefes, gobernantes, cualquiera que realice algún ejercicio de autoridad… Por esto se dice que los cristianos tenemos la misión, y en esto nos insiste mucho el Concilio Vaticano II, de hacer lo posible para que el mundo viva, funcione y  crezca según los criterios de Dios. Sigue leyendo

“Amad a Jesús, presente en la eucaristía”

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Santo Toribio de Liébana- Peregrinación con los Jóvenes – verano de 2018

«He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20) Nuestro corazón se llena de esperanza, pues el Señor no nos ha dejado ni nos deja nunca. Jesús, Dios que se nos da en amor por todos nosotros, sigue dándonos la vida a cada instante. Se encuentra realmente en medio de nosotros, de un modo incomparable. Podemos experimentarlo. El verano ha de ser un tiempo de estar con Él, en el Sagrario de la parroquia más cercana, sobre todo asistiendo y viviendo profundamente la Eucaristía,  también en familia, con los amigos. En torno al altar y la Eucaristía gira la vida cristiana. De aquí brota la vida de Cristo que empañará nuestras acciones, palabras, relaciones… Casi diríamos que no tenemos otro lugar más importante en el que estar que con el Señor realmente presente, para ofrecerlo a los demás, y que podamos adorarle, vivirle, alimentándonos de Él y haciendo de nuestra vida un sacrificio de amor. “Jesús no es una idea o un sentimiento, ni un recuerdo —nos enseñó San Juan Pablo II—.  Jesús es una persona viva y presente entre nosotros.  Amad a Jesús, presente en la Eucaristía.”

 

El verdadero descanso: “esa comunión de amor con Dios donde se comparte todo”

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Peregrinación con los Jóvenes: en el monasterio de la Trapa de Dueñas, nos hemos encomendado a San Rafael Arnaiz

Cuando vuelven los apóstoles de las aldeas cercanas a donde han sido enviados a la misión se encuentran con que Jesús les recibe. Ellos vienen cansados y contentos por su trabajo, y quieren comunicarse y describir sus logros. Jesús, que les ve fatigados, les invita a apartarse a descansar: “venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco” (Mc 6, 30s). Efectivamente esto no es una anotación circunstancial del evangelista. No se trata de un descanso apático liberándose de todo esfuerzo. Jesús se retira, y retira a los apóstoles con Él, del mismo modo que Él se retira largos momentos por la noche, pasa largos ratos de oración. Porque su descanso está en esa comunión de amor con Dios donde se comparte todo. Él invita a hacer lo mismo a los apóstoles porque van a ser y son ya enviados por el Señor como predicadores, partícipes de su misión, invitados, como lo estamos todos los cristianos, a vivir en esa comunicación que es una comunión de amor íntima, familiar con Dios, que es lo que nos hace más profundamente y esencialmente cristianos. Vivamos un verano lleno de momentos de relación con el Señor.  Sigue leyendo