MI MENSAJE POR EL DOMUND

La Jornada Mundial de las Misiones, que conocemos como el Domund, se celebra el domingo, 18 de octubre de 2020. Es una jornada universal que se vive cada año en todo el mundo para apoyar la labor evangelizadora de la Iglesia. El Domund es el día en que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con las misiones, un día para mover a los católicos a sumar, y apoyar la causa misionera. Esta jornada y su mensaje ha calado en la sensibilidad y tradición misionera de nuestro país.

Llamamos misiones a los territorios donde esta misión está comenzando y es necesaria la ayuda personal de los misioneros. Existen 1.115 territorios de misión extendidas por África, Asia, Oceanía y América. Un 37% de la Iglesia Universal es territorio de misión, que representa 1/3 de la Iglesia católica. Más de un 45 % de la humanidad viven en los territorios de misión, donde se celebran uno de cada tres bautismos que hace la iglesia. En estos lugares cualquier sacerdote atiende al menos a más del doble de habitantes que en el resto de la Iglesia universal.

Las necesidades en la misión son muchas. Mediante el Domund, la Iglesia trata de cubrir esas carencias y ayudar a los más desfavorecidos a través de los misioneros, con proyectos pastorales, sociales y educativos. Así, se construyen iglesias y capillas, se compran vehículos para la pastoral, se forman catequistas, se sostienen diócesis y comunidades religiosas, se mantienen hospitales, residencias de ancianos, orfanatos y comedores para personas necesitadas en todo el mundo.

En los territorios de misión la Iglesia sostiene casi 27.000 instituciones sociales, que representan el 24% de las de la Iglesia universal, y más de 119.000 instituciones educativas, que representa el 54,86 % del total de centros educativos que atiende la Iglesia en todo el mundo. Todos estos proyectos son financiados con los donativos recogidos en el Domund. Las misiones siguen necesitando ayuda económica, y por eso es tan necesaria la colaboración de todos, y ahora aún más, pues las necesidades en las misiones se han multiplicado con la pandemia, ya que crece la pobreza como consecuencia de la crisis sanitaria. Los misioneros no van por libre, sino que son enviados por la Iglesia a donde hacen más falta. La cuarta parte de todo el trabajo social que realiza la Iglesia se desarrolla en territorios de misión. En los últimos 30 años, esta institución ha conseguido abrir cada día seis escuelas y dos centros sociales en las misiones. La actividad pastoral, asistencial y misionera de los territorios de misión depende de los donativos del Domund. Este día es una llamada a la colaboración económica de los fieles de todo el mundo. Gran parte de las aportaciones sostienen las necesidades ordinarias de los territorios de misión, pero se apoyan además proyectos extraordinarios para llevar adelante la evangelización y la promoción humana.

Si no fuera misionera, la Iglesia no existiría. La fe, de hecho, por su propia naturaleza “es misionera” y la celebración del Día Mundial de las Misiones sirve para mantener viva esta dimensión esencial de la fe cristiana en todos los fieles.

Bajo el lema “Aquí estoy, envíame”, un año más arranca la Jornada Mundial de las Misiones convocada por el Papa para implicar a todos en la misión de la Iglesia. Francisco recuerda en su mensaje para esta Jornada Misionera que la misión, la ‘Iglesia en salida’ no es un “programa, una intención que se logra mediante un esfuerzo de voluntad”, sino que “es Cristo quien saca a la Iglesia de sí misma. En la misión de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Espíritu te empuja y te trae”.

La pregunta que Dios hace: “¿A quién voy a enviar?” viene del corazón de Dios, indica Francisco, “de su misericordia que interpela tanto a la Iglesia como a la humanidad en la actual crisis mundial”, a la vez que recuerda algunas palabras pronunciadas el 27 de marzo, en oración mundial por el fin de la pandemia: “Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos”. Así pues, se renueva y espera nuestra respuesta generosa y convencida: “¡Aquí estoy, mándame!”. “Dios continúa buscando a quién enviar al mundo y a cada pueblo, para testimoniar su amor, su salvación del pecado y la muerte, su liberación del mal”. El Papa nos recuerda que la misión “es una respuesta libre y consciente a la llamada de Dios, pero podemos percibirla sólo cuando vivimos una relación personal de amor con Jesús vivo en su Iglesia”.

Queridos amigos: Apoyemos a las misiones y renovemos nuestro propósito a ser discípulos misioneros, con una viva conciencia apostólica y evangelizadora. Esta jornada mundial nos recuerda nuestra vocación y misión que no podemos ignorar. Nos hace sentirnos verdaderamente católicos, universales, atentos a al mundo que necesita a Dios. Sigue la Carrera Solidaria Virtual preparada por la Delegación de Misiones de Cádiz y escucha a nuestros misioneros. Comprueba por ti mismo que la alegría de los misioneros es contagiosa, porque transmiten a Dios.

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