Adviento: recuperemos la capacidad de que algo nos sorprenda grata y definitivamente.

«El adviento es un tiempo de preparación para la Navidad, donde se recuerda a los hombres la primera venida del Hijo de Dios… Es un tiempo en el que se dirigen las mentes, mediante este recuerdo y esta espera a la segunda venida de Cristo, que tendrá lugar al final de los tiempos» (Misal Romano, Nº 39). Los cristianos lo sabemos muy bien, si hemos experimentado al Señor: “Si falta Dios, falla la esperanza, todo pierde sentido” (Benedicto XVI). La antigua vida sin Él se ve vacía en comparación con la novedad de su presencia.

La liturgia de estas semanas nos ayuda a revivir la esperanza de los pobres de Israel, que deseaban con todas sus fuerzas la venida de Dios a sus vidas, la liberación, la paz. En realidad, la vida es siempre adviento o, de lo contrario, hemos perdido la capacidad de que algo nos sorprenda grata y definitivamente.

Durante este tiempo del adviento se han de intensificar actitudes fundamentales de la vida cristiana como la espera atenta, la vigilancia constante, la fidelidad obsequiosa en el trabajo, la sensibilidad precisa para descubrir y discernir los signos de los tiempos, como manifestaciones del Dios Salvador, que está viniendo con gloria.

Lo prometido por Dios con la venida de su Hijo al mundo sigue siendo el anhelo de la vida de los hombres: la paz, la justicia, la relación fraternal, que nazca un nuevo mundo desde la raíz. En realidad, siempre vivimos la vida de cara al futuro, pero solo tenemos futuro si Dios nos garantiza con sus promesas que nuestros deseos serán cumplidos.

Dios viene, sigue viniendo, algo que ocurre ahora y en el futuro. ¡Despierta! En medio de las tinieblas brilla una gran luz: es Jesucristo, la luz de los pueblos, quien nos garantiza con su venida que Dios está decidido a hacernos felices haciendo realidad nuestras aspiraciones de bien, amor, belleza, justicia, paz. Él precede nuestra esperanza, del mismo modo que su amor nos antecede.

Te interesa

«Admirabile signum», la Carta Apostólica del Papa Francisco sobre el significado y el valor del Belén

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s