“Las migraciones solo se humanizarán si se va humanizando el conjunto de la sociedad.”

“No se trata solo de migrantes” es el lema de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2019 que se celebra el 29 de septiembre. El subtítulo dice: “se trata de toda la persona, de todas las personas”. Tiene como objetivo sensibilizar sobre la acogida a los migrantes y refugiados que «no son un peligro, sino una ayuda que nos enriquece», recuerdan los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones en su mensaje para la Jornada. También reclaman en su escrito que se traten de erradicar y prevenir situaciones de vulnerabilidad, o la desatención de los derechos humanos, porque a través del servicio, el encuentro y la acogida, se ofrecen oportunidades a los más débiles y vulnerables.

En nuestra Diócesis de Cádiz y Ceuta, uno de los puntos migratorios más calientes del mundo, se han programado diferentes actividades para esta celebración. Además de la Eucaristía por la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, presidida por mí, el 29 de septiembre a las 12.00 horas en la Catedral de Cádiz, durante todo el mes se proyecta en distintos lugares de la diócesis el documental “El Naufragio. 30 años de memoria sumergida”. Además, hoy 27 de septiembre, a las 20.30 horas, se celebra una Vigilia de Oración en la Playa de Los Lances, en Tarifa.

He recordado en mi reciente Carta pastoral que “Entre los retos permanentes que nos urgen a colaborar sin descanso están los emigrantes que siguen llegando a nuestras costas, la llamada emigración de la desesperación. Aunque estamos habituados a las noticias que recibimos de su presencia, frecuentemente en condiciones penosas, no deja de ser una tragedia inabarcable que nos desborda pero que no podemos olvidar. Estamos ante un drama de magnitud internacional que pone en crisis a la sociedad y provoca situaciones de emergencia que debemos socorrer. No podemos dejar de exigir a los gobernantes unas políticas migratorias justas y que defiendan los derechos de las personas. Pero, por otra parte, tampoco podemos dejar de atender a tantos emigrantes que llegan a nosotros, personas que sufren, a quienes hay que socorrer. Sigamos atentos para ofrecerles la ayuda que esté en nuestra mano como prójimos que son, menesterosos y dolientes, indigentes y excluidos de la sociedad. Como dijo Francisco en Lampedusa: “¡Son personas, no se trata sólo de cuestiones sociales o migratorias!”. Hemos de agradecer y apoyar a la Delegación de Emigrantes y a la Fundación Tierra de Todos en su labor de acogida e integración que sostiene por encima de sus posibilidades, con la ayuda de tantos colaboradores y voluntarios”.

Hemos invitado al Rvdo. P. Fabio Baggio, Subsecretario de la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio de la Santa Sede para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. La Sección Migrantes y Refugiados, dirigida directamente por el propio Papa Francisco, anima a la Iglesia a acompañar a los migrantes, refugiados y a todos los que son víctimas de la trata de seres humanos.

El Secretariado Diocesano de Migraciones quiere iniciar un nuevo proyecto: acoger a algunas familias de migrantes con niños que han accedido a la ciudad de Ceuta. Pero aún debemos adecuar las instalaciones de acogida y contar con un programa que contemple recursos para ofrecer una propuesta de atención integral de estas personas. Como ha dicho el Papa Francisco, “no solamente está en juego la causa de los migrantes, no se trata solo de ellos, sino de todos nosotros, del presente y del futuro de la familia humana” (Mensaje del papa Francisco en la Jornada de 2019). Por eso, las migraciones solo se humanizarán si se va humanizando el conjunto de la sociedad, si salimos de la indiferencia y, con mayor compasión, salimos al encuentro de los excluidos. Sintámonos, pues, todos concernidos. Pongamos toda esta vida en manos del Señor, demos gracias por las piedras preciosas que en ella existen y pidamos fuerza para ayudar al Espíritu en su ímpetu para hacer de este mundo algo más parecido a lo que Dios soñó al crearlo. Gracias a Dios, son muchas las personas que en la Iglesia y fuera de ella trabajan cada día, la más de las veces calladamente, para que en este mundo que ya es mestizo y diverso, nadie sea excluido.

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Reportaje por la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado

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