“Y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia”

Lavatorio de los pies en el Jueves Santo

Lavatorio de los pies en el Jueves Santo

Invito a todos a celebrar con gozo pascual este domingo el Domingo de la Divina Misericordia, que decretó el Papa San Juan Pablo II: una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros. El mensaje de Misericordia es que Dios nos ama a todos y cada uno, de manera singular en infinita, no importa cuan grande sean nuestras faltas. Cristo quiere que reconozcamos que su Misericordia es más grande que nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su Misericordia y la dejemos derramar sobre otros, de tal manera que todos participemos de su gozo. Como ha dicho el Papa Francisco: “La misericordia cambia el mundo, hace al mundo menos frío y más justo. El rostro de Dios es el rostro de la misericordia, que siempre tiene paciencia. Dios nunca se cansa de perdonarnos. El problema es que nosotros nos cansamos de pedirle perdón. ¡No nos cansemos nunca! Él es el padre amoroso que siempre perdona, que tiene misericordia con todos nosotros”.

Seamos todos “apóstoles de la Divina Misericordia” —sacerdotes, religiosos y laicos—, unidos por el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos, hacer conocer el misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores.  Hagamos un mundo más grato donde se considere a cada uno por si mismo, con su dignidad, se respete la vida, la familia, y donde no sólo se defiendan sus derechos a los pobres, emigrantes, refugiados, excluidos de la sociedad, sino que puedan experimentar la comprensión y el amor cada uno en su familia, en su comunidad.  La misericordia define nuestra actitud ante cada persona. Una actitud del amor activo hacia el prójimo es una condición para recibir gracias. Debemos confiar en la Misericordia de Señor.

La fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos … “y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia” (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones… “porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).

Que cada uno se pregunte cómo irradia la Misericordia de Dios al prójimo, que cada uno se lo pida al Señor. De nuevo ¡feliz Pascua!. Experimentemos la fuerza de Cristo resucitado abriendo nuestro corazón a su infinita misericordia.

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