“Tenemos una gravísma responsabilidad en el mundo”

Este sábado 24 de octubre pude compartir con muchos nuestro primer Punto de Encuentro Diocesano en el Colegio de los Salesianos localizado en San José del Valle. Ha sido y será, a través de las distintas jornadas que iremos relizando, una oportunidad de encontrarnos con el Señor, como Iglesia Diocesana, para poder dar un salto y responder a los tantísimos retos que tenemos hoy, con toda humildad, pues el Señor va a hacer la obra, pero que no falte por nuestra parte ni el deseo de profundizar, ni el propósito de servir, ni la realidad de amar con todo nuestro corazón lo que Dios ama y nos propone. Porque nos ha confiado ese tesoro que está en vasijas de barro que es al mismo Cristo, la fe, nuestra participación en su Vida.

Tenemos una gravísima responsabilidad como cristianos en el mundo de hoy. Por ello, estoy muy agradecido por este proyecto que vamos haciendo juntos. Creo que nos va a ayudar a sentirnos verdaderamente unidos en comunión y sobre todo a cumplir la misión, el mandato, que el Señor ha puesto en nuestras manos desde el momento en que nos ha configurado con Él, como “otros cristos”, en la Iglesia. Así se lo pedíamos al Señor, y muy especialmente por intercesión del Papa ya santo Juan Pablo II, cuyo día precisamente celebrábamos.

Dar respuesta a los retos de hoy, claro. Pero con la gracia de Dios, pues solo Dios mueve la historia, siendo nosotros levadura en la masa. Dios quiere que seamos levadura en la masa, que nuestra Iglesia se encuentre renovada, y que nuestras catequesis no sean un aprender cuántos sacramentos y mandamientos hay, y luego hago la Primera Comunión, pero no vuelvo a pisar una Iglesia porque no creo en la Eucaristía ni que Cristo esté presente ahí. Vamos a hablar claro y limpio. Que haya una verdadera trasmisión de la fe. Que los padres nos se conformen con llevar a sus hijos a la catequesis y ya está. Que haya una verdadera comunicación del mayor tesoro que uno tiene que es la fe, el amor a Jesucristo, la vida de la gracia… Y esto es un milagro, cada vez más incluso, pero Dios quiere que estemos ahí, y es el milagro que hemos de asumir: como padres, en nuestro trabajo, en nuestras familias, con nuestros amigos. Y tenemos que vivir en este Cuerpo unido que crece hacia una madurez de fe que no se deja llevar por el ambiente ni por la última teoría del momento, en un mundo presente que nos puede ir comiendo por dentro, y seguimos yendo a Misa, pero pensando como paganos en la mitad de las cosas.

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