La unidad de todos los cristianos pasa por la conversión de uno mismo

BENEDICTO-XVI-5501

El rostro de Dios se manifiesta en la imagen que Dios ha puesto en medio del mundo, el hombre, de modo que, en la medida en la que yo le sirvo y le otorgo la dignidad que le corresponde, estoy adorando a Dios y puedo verlo y reconocerlo en mi forma de tratar a los demás. Como decía San Agustín: “para llegar a Dios hay que pasar por el hombre”. Y eso significa comunicarse con él, encontrarnos de forma auténtica.

Durante esta semana, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, pedimos por tan ansiada unidad. El primero en pedirlo fue Cristo: quería que la Iglesia fuese una para que el mundo creyera (Cf. Jn 17,21). Todos, efectivamente, podemos orar, pero con la fuerza de Dios debemos ser signos de unidad, porque esa armonía que se ve es signo de la conversión del corazón. Esto no significa renunciar a la verdad. Pero las enemistades y rupturas están pidiendo perdón y penitencia a la vista.

Nos gustaría que se cumpliese el deseo de Cristo y que no hubiese más que un solo rebaño y un solo Pastor. Para ello, cada uno el primero, debemos superar nuestras autosuficiencias y muchas omisiones. Todos, por el pecado, llevamos dentro de nosotros el germen de la división. Por eso es necesario crecer en caridad, tratarnos con comprensión, ser más humildes para unirnos en la práctica, aunque sepamos muy bien lo que nos separa unos de otros.

Que a esta conversión nos anime el mirar detenidamente esos desiertos del mundo secularizado que nos rodea, tantos hombres sedientos de Cristo, de un amor gratuito y de libertad. Buscan nuestro testimonio de unidad.

Oremos por tantos cristianos perseguidos, y por la querida unidad entre los cristianos. Este viernes presidiré distintos actos bellísimos, signos de esta unidad, que comenzarán con la presencia del arzobispo Nicolaos Matti Abd Alahad, vicario patriarcal de la Iglesia Siriaca Ortodoxa, que pronunciará la conferencia: “La vida de los cristianos hoy en medio Oriente”, en el salón de actos del Colegio Amor de Dios a las 19.00 horas. Finalizada la conferencia, la oración se desarrollará en el templo parroquial de Santo Tomás de Aquino a las 20.30 horas. Os invito a todos a participar desde el amor más fraternal.

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