Tres días importantes los de este fin de semana…

4.2.7Tres días importantes los de este fin de semana que no deben pasar desapercibidos. Este viernes, la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Los elementos esenciales de esta devoción “pertenecen de manera permanente a la espiritualidad propia de la Iglesia a lo largo de toda la historia”, pues, desde siempre, la Iglesia ha visto en el Corazón de Cristo, del cual brotó sangre y agua, el símbolo de los sacramentos que constituyen la Iglesia; y, además, los Santos Padres han visto en el Corazón del Verbo encarnado “el comienzo de toda la obra de nuestra salvación, fruto del amor del Divino Redentor del que este Corazón traspasado es un símbolo particularmente expresivo”.

Tal como afirma el Vaticano II, el mensaje de Cristo, el Verbo encarnado, que nos amó “con corazón de hombre”, lejos de empequeñecer al hombre, difunde luz, vida y libertad para el progreso humano y, fuera de Él, nada puede llenar el corazón del hombre (cf Gaudium et spes, 21). Es decir, junto al Corazón de Cristo, “el corazón del hombre aprende a conocer el sentido de su vida y de su destino”.

Al día siguiente, el sábado, celebrábamos al Inmaculado Corazón de María. Íntimamente unida a su divino Hijo, María nos precede siempre en nuestro caminar en la fe y, particularmente en nuestro tiempo, ha ejercido visiblemente su solicitud maternal, para urgirnos en nuestro amor a Dios y el cumplimiento el Evangelio.

Una de las apariciones más importantes de la Virgen y que cuenta con el acompañamiento pastoral de la Iglesia es la de Nuestra Señora de Fátima, en la cual se apareció a tres niños pastores en Cova de Iría, en Portugal, en el año 1917. ¿Cuál es su mensaje central? Una llamada apremiante del Inmaculado Corazón de María a sus hijos descarriados.

Una de las niñas pastoras que vio y escuchó a la Virgen, Sor Lucía, declaró en 1943: “Esta es la penitencia que el buen Dios pide ahora: el sacrificio que cada persona tiene que imponerse para una vida de justicia en la observancia de los mandamientos de la ley de Dios”. Cumplir cada día con las obligaciones de nuestro deber de estado, esta penitencia quiere Dios que se la ofrezcamos a través de nuestra devoción al Inmaculado Corazón de María.

Y así llegamos al Domingo con la Solemnidad de San Pedro y San Pablo. Uno y otro son el fundamento vivo de la Iglesia de Cristo plantada con las fatigas de sus predicaciones incesantes y fecundas, y por fin, con sus martirios. Los dos apóstoles atestiguaron que sólo es verdadero discípulo de Cristo el que sabe afrontar por el las tribulaciones y persecuciones, y hasta la entrega a la muerte de la propia vida. Actitud que debemos seguir, no en la caricatura de la imitación, sino en saber captar la esencia de la entrega y vivirla con alegría y determinación.

¡Felices y Santas vacaciones! ¡Os bendigo de corazón, rezo por vosotros. Vosotros también, por caridad,  rezad por mí!

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